Las
llamadas “políticas económicas de austeridad” lejos de solucionar la situación
económica y servir de salida para la crisis lo que han hecho es agudizarla, (es
más que probable que intencionadamente) y llevar a la economía europea a una
nueva recesión. Como instrumento de estabilización macroeconómica estas
políticas han sido y son un auténtico desastre… aunque bien pensado, lo que es
una calamidad es el modelo económico depredatorio en el que vivimos.
Las administraciones públicas han hecho
en los últimos años un mal uso de la excesiva capacidad para endeudarse, han
realizado (y realizan) gastos a todas luces injustificados.
Nadie discute que que la austeridad bien
entendida es un valor siempre deseable. Pero la prueba de que no son los malos
excesos los que se tratan de evitar con las actuales políticas fiscales es que,
en la inmensa mayoría de los casos, las medidas de disminución de gasto que se
están llevando a cabo no se dedican a recortar el despilfarro sino la
financiación de servicios públicos básicos.
Así se habla de políticas de austeridad
pero no se ha tocado prácticamente ni uno solo de los llamados “gastos
fiscales”, (deducciones y exenciones de las distintas figuras tributarias) que
poco a poco se han ido añadiendo a nuestros impuestos: aportaciones a planes de
pensiones privadas, compra de vivienda, incentivos a la inversió, etc. Estos
gastos benefician prácticamente en su totalidad a los perceptores de renta más
altas y suponen una merma importantísima de los ingresos del Estado: según la Memoria
de Beneficios Fiscales se llevan un 42% de los ingresos recaudados por
IVA, casi la tercera parte de los IRPF y un quinto de lo recaudado por el
impuesto sobre sociedades. En lugar de reducirlos, el gobierno del PP los ha
aumentado.
Recortes de gasto en partidas como
educación, sanidad, dependencia, mientras que han seguido concediendo todo
tipo de ayudas a grandes empresas, o han paralizado pagos a pequeños
proveedores mientras que los grandes han seguido recibiendo liquidez sin
problemas. Tal y como ha ocurrido en la Comunidad de Madrid, los recortes en financiación
de la educación pública han venido acompañados de ayudas fiscales a las
familias que utilizan la privada por cantidades globales incluso mayores que
han supuesto un incrementa neto del gasto.
Cuando aumenta la gestión privada de
servicios de salud o educativos no disminuye el gasto total sino que aumenta el
privado en perjuicio del público porque eso va a asociado a más negocio y
beneficio privados pero también a una provisión más desigual de los recursos
que, globalmente considerada, implica menor rendimiento y eficiencia de los
servicios y, por tanto, mayor despilfarro, puesto que se alcanzan peores
resultados con gasto total más elevado.
Las políticas de austeridad
son la excusa para recortar derechos que hasta ahora se habían
considerado universales y que, como contrapartida obligaban a que igualmente
fuese universal la contribución de todas las personas a su financiación a
través de los impuestos. Se engaña a la gente diciéndole que hay que renunciar
a derechos porque hay que gastar menos cuando en realidad se le está obligando
a gastar mucho más y peor.
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Síntesis
del artículo de Juan Tórres López “No disminuyen gasto, recortan
derechos” que puede ser visto en el blog del autor cuya URL es la que
sigue: http://juantorreslopez.com/